sábado, 18 de octubre de 2008

Desde el principio de la vida hasta el Dia de la Purificación - Parte 2

EL PRIMER ENCUENTRO CON EL GRAN ESPIRITU EN ESTE MUNDO

Fue aquí donde el Gran Espíritu se apareció por primera vez a los hombres en esta tierra, para darles instrucciones precisas a través de las cuales debían vivir y viajar. Se dividieron en grupos, cada uno de los cuales seleccionó su líder. Ante cada uno de estos grupos Él colocó mazorcas de maíz de varios tamaños. Le dijo a cada grupo que tomaran una cada uno, para llevarlas consigo durante el viaje, para subsistencia y supervivencia. Uno por uno egoístamente recogieron las mazorcas más largas y perfectas, hasta que sólo dejaron la más corta. No se dieron cuenta que ésta era una prueba para su sabiduría. Así es que la más pequeña fue recogida por el líder más humilde. Entonces el Gran Espíritu les dio nombres y lenguajes a través de los cuales serían reconocidos. El último en recoger el maíz fue llamado HOPI.
Hopi no solamente significa pacífico, sino también, obediente, que tiene fe en las instrucciones del Gran Espíritu, y no distorsiona las instrucciones por influencia o por poder, o de alguna manera que corrompa la forma de vida Hopi. De otra manera, el nombre les sería quitado. Les dio entonces las instrucciones bajo las cuales debían migrar con los propósitos determinados a los cuatro rincones de la nueva tierra: dejando muchas huellas, escrituras en las piedras y ruinas, ya que con el tiempo muchos olvidarían que eran todos uno solo, unidos por el simple propósito de venir aquí arriba a través de la caña.
Ahora que estaban todos en la cima, cada uno de nosotros debía seguir a sus propios líderes, pero mientras no olvidáramos las instrucciones del Gran Espíritu, es como seríamos capaces de sobrevivir. Estábamos unidos ahora por un voto de vivir bajo estas instrucciones y completar nuestras pautas de migración. Massau’u nos dijo que quienquiera fuera en primero en encontrarlo sería el líder de quienes le siguieran luego, después de lo cual desapareció.

UN ACTO DE CONSECUENCIAS PROFÉTICAS

Migramos por muchos años a cada rincón de este continente, marcando cada lugar como nuestra pertenencia, tal como esas marcas claramente lo testifican hasta nuestros días. En nuestro camino nos detuvimos a descansar cerca del gran río, que se conoce ahora como Colorado. Habíamos viajado lejos y ganado mucho conocimiento, sin olvidar nuestras instrucciones. El líder del grupo era del Clan del Arco. Un gran jefe con sabiduría. Pero fue allí donde este gran jefe desapareció en la oscuridad de la noche. Luego de hacer dormir a su familia, partió en búsqueda del Centro de la Tierra, el lugar donde los pueblos inteligentes e ingeniosos de todas las naciones se juntan a planear el futuro. De alguna manera él encontró el lugar y fue recibido con respeto. Era un lugar hermoso con toda clase de buenas cosas. Las más hermosas niñas le ofrecieron buena comida. Era todo muy tentador.
Hasta hoy todavía no sabemos el significado de este hecho. Tenía que ver con el futuro. Con esta acción, causó que ocurriera un cambio en el modelo de vida mientras nos acercamos al final del ciclo de vida de este mundo. Tal que, muchos de nosotros buscaríamos el mundo materialista, tratando de disfrutar de todas las cosas buenas que te puede ofrecer, antes de destruirnos a nosotros mismos. Aquellos agraciados con el conocimiento de las instrucciones sagradas, vivirán con cautela, ya que recordarán las instrucciones y tendrán fe en ellas, y será sobre sus hombros donde el destino del mundo descansará. La gente corromperá las buenas formas de vivir, trayendo de nuevo la misma vida que aquella que teníamos cuando abandonamos el mundo subterráneo. El sagrado cuerpo de la mujer ya no estará escondido, ya que el escudo de protección será levantado en un acto de tentación hacia el libertinaje sexual, que también será disfrutado. Muchos de nosotros nos perderemos en la confusión. La conciencia que algo extraordinario está pasando se desarrollará en mucha de la gente, ya que aun los líderes estarán confundidos en corromperse a sí mismos. Será difícil entonces decidir a quién seguir.
Los Hopi sabían que todo esto acaecería en este mundo. Todos los aspectos del modelo de vida de hoy fue planeado. Por ello debemos mantenernos firmemente en nuestras convicciones para poder sobrevivir. El único rumbo posible de seguir son las instrucciones mismas del Gran Espíritu.

LA MISIÓN DE LOS DOS HERMANOS

Este jefe del Clan del Arco tenía dos hijos. Cuando se enteraron que su padre delinquió se pusieron muy tristes. Su conocimiento de las enseñanzas que habían recibido de su padre estaban todos en orden. Quedaron solos para guiar a su gente, ya que al día siguiente su padre murió.
Le pidieron a su madre que les permitiera llevar a cabo las órdenes impartidas por las instrucciones para un caso de esta naturaleza. Ella les respondió que dependía de ellos, ya que sus conocimientos estaban completos. Estando de ambos de acuerdo, el hermano menor continuaría la búsqueda de Maasau’u, y se establecería dondequiera que lo encontrara. Allí esperaría el retorno de su hermano mayor, quien viajaría al Este, en dirección del sol naciente, donde descansaría por un momento. Mientras éste descansara, debería estar atento a la voz de su hermano menor, quien estaría esperando que viniera en su ayuda, ya que un cambio en el modelo de vida del pueblo interrumpiría la forma de vivir de su pueblo. Ante la presión de un nuevo líder, esta gente con seguridad sería borrada del mapa si el hermano no viniera.
Por ello, todavía nos atenemos firmemente a las instrucciones del Gran Espíritu y continuaremos mirando y rezando al Este esperando que el hermano mayor regrese pronto.
El hermano menor advirtió a los mayores que la tierra y la gente cambiaría. “Pero no dejen que sus corazones se perturben,” les dijo, “porque ustedes nos encontrarán. Muchos de ustedes se alejarán del plan de vida trazado por Maasau’u, pero unos pocos de nosotros, los que somos sinceros con sus enseñanzas permaneceremos en nuestras moradas. La forma ancestral de nuestras cabezas, la forma de nuestras casas , la disposición de nuestras villas y el tipo de tierra donde se asientan, y nuestra forma de vida, con todo en orden, será la forma en la que nos encontrarán.”
Antes que la primera gente comenzara su migración, a los denominados Hopi, les dieron una serie de tablas de piedra. En estas tablas el Gran Espíritu inscribió las leyes bajo las cuales los Hopi debían viajar y vivir, de una forma buena y pacífica. También contienen unas advertencias que los Hopi deben tener presente, ya que con el tiempo serían influenciados por la gente malvada para abandonar el plan de Maasau’u. No sería fácil hacerles frente, ya que involucraría muchas cosas buenas que tentarían a muchas buenas personas para apartarse de esas leyes, guiando a los Hopi a una difícil situación. Las tablas contienen las instrucciones a seguir en cada caso.
El hermano mayor debía llevar consigo una de las tablas de piedra al Este, y traerla de vuelta consigo al escuchar el grito desesperado de ayuda de su hermano menor, ya que su hermano en ese caso estaría en un estado desesperanzado y desesperado. Su gente podría entonces haberse apartado de las enseñanzas, dejado de respetar a sus mayores, e incluso haberse rebelado contra los mayores para acabar con la forma de vivir Hopi. Las tablas serán el reconocimiento final de la verdadera identidad y hermandad.
Su madre es el Clan del Sol. Eran hijos del sol. Por eso debió ser un Hopi quien viajara desde aquí al sol naciente y el que está esperando en algún lugar. Por lo tanto, son sólo los Hopi quienes todavía mantienen la tierra girando correctamente, y es un Hopi quien debe ser purificado en este mundo para que éste sea salvado. Ninguna otra persona en lugar alguno podrá hacerlo. Por ello, el hermano mayor tiene que viajar rápido en su travesía porque no hay mucho tiempo, y por ello, el caballo fue creado para él. El hermano menor y su pueblo continuaron en busca de Maasau’u.
En su camino encontraron una tierra que parecía fértil y cálida. Allí marcaron los símbolos de sus clanes en la roca para reclamar la tierra. Esto fue hecho por el Clan del Fuego, el Clan de la Araña, y los de la Serpiente. Este lugar es ahora llamado Moencopi. Pero no se establecieron allí en ese tiempo.
Mientras las gentes migraban, Maasau’u estaba esperando que llegaran los primeros. En aquellos días él solía hacer caminatas cerca del lugar donde vivía, llevando un puñado de “du-kyam-see” (flores violetas negras) en su cinto. Un día las perdió por el camino. Cuando volvió a buscarlas encontró que habían sido recogidas por la Mujer Escuerzo (ó Cueruda Mujer Escuerzo). Cuando se las reclamó, ella se negó a devolvérselas, pero en cambio le dio la promesa que lo ayudaría en tiempo de necesidad. “Yo también tengo un casco de metal” le dijo – posiblemente tratando de decirle que cierta gente con casco de metal ayudaría a los Hopi cuando estuvieran en dificultades.
A menudo Massau’u caminaba como media milla al norte de su “du-pa-cha” (vivienda temporal) a un lugar donde yace una larga piedra formando un refugio natural, donde él debe haber escogido para el lugar donde se encontrarían con los primeras gentes. Mientras esperaba allí, se divertía jugando un juego para probar su habilidad llamado “Nadu-won-pi-kya”, que desempeñaría un papel muy importante luego en la vida del los Hopi, ya que con él se probaría el conocimiento y sabiduría de las primeras gentes. Hasta hace poco los niños solían jugar un juego similar allí, algo como las escondidas. Una persona se esconde, y da una señal golpeando repetidamente en una piedra muy especial, de manera de avisar que se ha escondido, pero en una forma en que trasmite un sonido de muy particular, que los demás lo escuchan sin saber de dónde proviene. (Hace algunos años la piedra fue destruida por constructores de caminos del gobierno). Fue allí donde encontraron a Maasau’u esperando.

EL ENCUENTRO CON MAASAU'U CERCA DE ORAIBI

Antes que las migraciones comenzaran, Maasau’u les había hecho saber, a pesar que no con instrucciones directas, que quienquiera lo encontrara primero sería el líder allí. Más tarde quedó en claro que este sería el procedimiento en que las verdaderos rasgos de ellos serían explícitos.
Cuando lo encontraron, la gente se reunió y sentaron con él a hablar. Lo primero que quisieron saber fue conocer dónde vivía. Él respondió que vivía justo al Norte de allí, en un lugar llamado Oraibi. Por alguna razón, no dijo el nombre completo, que era Sip-Oraibi, que significa: algo que se ha sido solidificado, refiriéndose al hecho que este es el lugar donde la tierra se ha hecho sólida.
Pidieron permiso para vivir allí con él, pero él no les contestó directamente, ya que él vio maldad entre ellos. “Depende de Uds.”, dijo. “No tengo nada aquí. Mi vida es simple. Todo lo que tengo en mi palo de sembrar y mi maíz. Si desean vivir como yo vivo, y siguen mis instrucciones y mi plan para vivir, que les daré, podrán vivir aquí conmigo, y cuidar de la tierra. Luego podrán tener una larga, feliz, fructífera vida.”
Luego ellos le preguntaron si acaso él sería el líder, pensando que de esa manera les sería asegurada una vida pacífica. “No”, replicó, “aquel que los guió hasta aquí será el líder hasta que cumplan con su modelo de vida” - esto lo dijo porque vio sus corazones y supo que había todavía muchos con deseos egoístas -. “Luego de eso yo seré el líder, pero no antes, ya que yo soy el primero y deberé ser el último.” Dejando todas las instrucciones con ellos, desapareció.
FUNDACION DE LA VILLA DE ORAIBI
La villa de Oraibi se estableció y construyó de acuerdo con las instrucciones del Gran Espíritu. El Jefe del Clan del Arco fue el padre del orden ceremonial. Permanecieron bajo el liderazgo del Clan del Arco por algún tiempo, tal vez hasta que ingresó la corrupción. Como recordarán, el Jefe del Clan del Arco del pasado había contaminado su posición formando parte de un cambio del modelo de vida.
Luego el Clan del Oso tomó el liderazgo. Esto puede haber ocurrido porque que oso es fuerte y poderoso. Pueden haber habido otras razones también, tal como una profecía que contaba que un oso, durmiendo en algún lugar de lo que hoy llamamos Europa, se despertaría en un determinado momento, en donde se quedaría a esperar. Este grupo es llamado el Clan del Oso porque encontraron un oso muerto en el lugar del símbolo del escudo. La mayoría de la gente importante declama ser de este Clan, incluyendo las personas de los Clanes del Pájaro Azul y Araña.
El voto que hicimos al Gran Espíritu nos obliga a seguir Su forma de vivir. Nos dio la tierra para usarla y cuidarla a través de nuestras obligaciones. Nos instruyó y mostró el plano a través del cual nosotros debemos gobernar nuestras vidas. Dibujamos este modelo en una piedra para que nos recuerde siempre seguir el camino recto. Los Hopi no nos debemos apartar de este camino o Él nos quitará esta tierra. Esta fue la advertencia que nos dio Maasau’u.
La villa de Oraibi se establecía con firmeza. Los pueblos que habían migrado ahora se volvían a juntar allí y pedían ser admitidos en la villa. El Kikmongwi y los sumos sacerdotes siempre consideraban sus pedidos, y basaban sus juicio en el carácter y sabiduría de los solicitantes. Aquellos que mostraban signos de fanfarronería eran rechazados y enviados a las mesetas del sur, donde vivía ese tipo de personas. Sólo la buena gente, humilde y sincera en sus oraciones, eran admitidos.
Uno de esos grupos fue el Clan del Coyote, que venían de “Sh-got-kee” (Si-aht-ki), cerca de Walpi. Había varias razones que los distinguían como malas personas, pero eran astutos de alguna manera. Al principio no les permitieron asociarse a la villa, pero cuando hicieron su cuarta petición, fueron aceptados de acuerdo a las costumbres, y fueron admitidos acordando que ellos actuarían como protección, y cuando hubieran problemas, ellos tendrían que apoyar y ayudar al interlocutor. Pero les advirtieron que fueran precavidos. Sin embargo, el piadoso nunca tortura hasta el final, y es de esta manera que los tuvimos en todos los clanes, porque dicho sea de paso, la mayoría de nosotros desea engañar o mentir a los jefes para obtener gloria o fama, lo que nos conduce al punto de enturbiar nuestros hábitos y sacudir nuestras creencias.
El último grupo que fue admitido fue el Clan del Águila Gris. Cuando terminaron su migración, se establecieron al principio en lo que es hoy Nuevo México, pero como había allí gente que le gustaba guerrear, como ellos eran de buscar líos, fueron allí perseguidos por los Indios Pueblo. Cuando vinieron a ésta área, se establecieron en Mishongovi en la Segunda Mesa, con la condición que no comenzaran peleas o conflictos, ya que si rompían esa promesa, debían irse sin objeciones. Pero comenzaron otro conflicto y se tuvieron que ir como lo habían prometido. Luego de eso vinieron a Oraibi y pidieron ser admitidos allí. Luego de varios intentos fueron admitidos a entrar bajo la misma promesa que habían hecho en la otra villa, de irse voluntariamente si creaban problemas o rompían su promesa. De acuerdo con este acuerdo, el líder de la Villa Mishongovi reconsideraría aceptarlos nuevamente en la Segunda Mesa, o mandarlos de nuevo a Nuevo México, donde los Pueblo podrían hacer con ellos lo que consideraran correcto.
Luego, como fuimos forzados a abandonar la Villa de Oraibi y nos empezamos a establecer en Hotevilla, ellos vinieron con nosotros, con un acuerdo similar. Esto todavía está vigente hoy. Pero de nuevo comenzaron con su impaciencia y hoy están obligados a irse del lugar. Son la semilla de toda destrucción en nuestra villa. Ellos traicionan a la Nación Hopi porque se inclinan ante los que vienen con hermosas palabras, y a través de eso, consiguen beneficios y ventajas. Para ellos solamente hay dos formas: la del Gran Espíritu o la del Bahanna (el hombre blanco). Fueron obligados a volver a Mishongovi tal como convinimos. La gente de allí los espera, pero no tienen el coraje de hacer lo que prometieron. Y se esconden cobardemente tras la ley Bahanna hecha por el hombre.
Entre las ceremonias de cada grupo, la oración por la lluvia es importante para que crezcan las cosechas y produzcan comida en abundancia. La gente depende de esto para su vitalidad. Los fanfarrones no son admitidos, de manera que no se contaminen nuestras oraciones.
Oraibi estuvo ahora firmemente establecida. El modelo del orden religioso estuvo establecido. Ciclo tras ciclo reverenciamos a nuestra Madre Tierra, nuestro Padre Sol, el Gran Espíritu, todas las cosas, a través de nuestras ceremonias. Estábamos felices ya que nosotros estábamos unidos como uno solo.

EL PRESAGIO DE LA LLEGADA DE OTRA RAZA

El tiempo pasó, la gente pasó, y las profecías de lo que iba a venir fueron pasándose de boca en boca. Las tablas de piedra y la escritura en la piedra del plan de la vida se revisaban a menudo por los Mayores.
Con temor esperaban mientras volvían a decirse la profecía en que un día otra raza aparecería entre ellos y reclamaría nuestra tierra como suya. Ellos tratarían de cambiar nuestro modelo de vida. Tendrían una “lengua dulce”, o una “lengua partida” (bifurcada), y muchas cosas con las que seríamos tentados. Usarían la fuerza en un intento por hacernos caer en la trampa de usar armas, pero no debíamos caer en este engaño, porque entonces nosotros mismos seríamos puestos de rodillas, desde donde nunca más podríamos levantarnos. Tampoco debemos jamás levantar nuestra mano contra nación alguna. Nosotros llamamos ahora a esta gente “Bahanna”.

Parte 1

Parte 3

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