LAS FUERZAS DE LA PURIFICACIÓN
Tenemos enseñanzas y profecías que nos dicen que debemos estar alertas por signos y presagios que acaecerán para darnos la fortaleza y el coraje para mantenernos en nuestras creencias. Sangre correrá. Nuestro pelo y nuestra ropa serán esparcidos por la tierra. La naturaleza nos hablará con su poderoso aliento de viento. Habrán terremotos, inundaciones, y fuegos extraños en diferentes lugares causando grandes desastres, cambios de las estaciones y el clima, desaparición de vida salvaje, y hambruna de diferentes formas. Habrá una gradual corrupción y confusión entre los líderes y de la gente alrededor de todo el mundo, y llegarán las guerras como vientos poderosos. Todo esto ha sido planeado desde el principio de la creación.
Tendremos tres personas apoyándonos, listas para hace cumplir nuestras profecías cuando lleguen las desesperanzadas dificultades: el Símbolo Meha (que se refiere a la planta que tiene larga raíz, savia lechosa, que crece de nuevo cuando se la corta y que tiene la flor con la forma de la cruz esvástica, que simboliza las cuatro grandes fuerzas de la naturaleza en movimiento), el símbolo del Sol, y el Símbolo Rojo. La intromisión de los Bahanna en la forma de vida Hopi pondrá el Símbolo Meha en movimiento, por lo que cierta gente trabajará para las cuatro grandes fuerzas naturales (las cuatro direcciones, las fuerzas controladoras, la fuerza original) que sacudirán al mundo en una guerra. Cuando esto pase sabremos que nuestras profecías se están realizando. Juntaremos fortaleza y estaremos firmes de pie.
Este gran movimiento decaerá, porque su subsistencia es la leche, pero porque está controlado por las cuatro fuerzas de la naturaleza, se levantará de nuevo para poner otra vez el mundo en movimiento, creando otra guerra, en la que los símbolos de la Meha y del Sol actuarán. Luego descansará de manera de levantarse por tercera vez. Nuestra profecía anticipa que este tercer evento será el decisivo. Nuestro plan de ruta nos anticipa el resultado.
Esta escritura sagrada habla la palabra del Gran Espíritu. Puede expresar la misteriosa semilla de la vida con dos principios del mañana, indicándolo en uno, y que dentro de él es doble. El tercer y último, quien será el que nos traiga... ¿purificación o destrucción?
Este tercer suceso dependerá del Símbolo Rojo, que es quién tomará el mando, poniendo otra vez las fuerzas naturales en movimiento (Meha) para beneficio del símbolo del Sol. Cuando estas fuerzas se pongan en movimiento, el mundo se sacudirá y tornará rojo, y se volverá contra la gente que impide la vida cultural Hopi. Para todas esas personas, el Día de la Purificación vendrá. La gente humilde saldrá a su encuentro en búsqueda de un nuevo mundo, y de la igualdad que les ha sido negada. Este Día vendrá sin piedad. Su gente cubrirá la Tierra como hormigas rojas. No debemos estar fuera para mirar. Debemos permanecer en nuestras casas. Vendrá y juntará a la gente malvada que están obstruyendo la gente roja que estaba aquí antes que ellos. Esperaremos por alguien a quien reconoceremos por su forma de vivir, o por su corte de pelo (por el corte especial de pelo que usan los Hopi), o por la forma de su villa y sus moradas. Él será el único que nos purificará.
El Purificador, comandado por el Símbolo Rojo, con la ayuda del Sol y de Meha, arrancará los malvados que han estado perturbando la forma de vida Hopi, la verdadera forma de vivir en la Tierra. Los malvados serán decapitados y no hablarán más. Esta será la purificación para toda la gente recta, la Tierra, y todas las cosas vivas sobre la Tierra. Las enfermedades de la Tierra serán curadas. La Madre Tierra florecerá de nuevo y toda la gente se reunirá en paz y armonía por un largo tiempo por venir.
Pero si esto no se materializa, la identidad tradicional Hopi se desvanecerá debido a la presión de los Bahanna. A través de la influencia del hombre blanco, sus religiones, y la desaparición de nuestra tierra sagrada, los Hopi seremos sentenciados a muerte. Este es el Plan Universal, hablado a través del Gran Espíritu desde el albor de los tiempos.
Con esto en mente, yo como un Hopi no haré ninguna guerra contra ningún país, ya que si lo hago, el Purificador me encontrará y me castigará por combatir. Y por ser Hopi, no estoy enviando mis hijos a través del océano a pelear. Si ellos lo desean, depende de ellos, pero si lo hacen no serán más Hopi.
Dado que soy del Clan del Sol, y que el Sol es el padre de todas las cosas vivas, amo a mis hijos. Si ellos se dan cuenta de lo que diga, me deben ayudar a salvar este mundo.
Los Hopi hemos sido puestos de este lado de la Tierra para cuidar de ella a través de ceremonias, tal como otras razas de gente han sido puestos en otras partes alrededor de la Tierra para cuidarla con sus propias costumbres. Juntos mantenemos el mundo equilibrado, girando como debe ser. Si los Hopi desaparecen, el movimiento de la Tierra se hará excéntrico, el agua se tragará la tierra, la gente perecerá, y las hormigas heredarán la tierra. Sólo un hermano y una hermana pueden ser dejados para comenzar una nueva vida.
EL HOPI LEAL ENCUENTRA SU PRUEBA
Los Bahanna vinieron con gran ambición y generosidad, muy ansiosos de dar una mano para ayudar a “mejorar” nuestra forma de vida, estableciendo escuelas para enseñarnos las “mejores costumbres” de esta vida. Nos ofrecieron su medicina y sus prácticas médicas, diciendo que eso nos ayudaría a vivir más. Se ofrecieron para ayudarnos a marcar nuestros límites, aclamando que de esa forma tendríamos más tierra. En todas las villas rechazamos sus ofertas. Trataron de muchas maneras de inducirnos a aceptar, pero fallaron a hacernos aceptar sus deseos, porque éramos una sola unidad entonces, creyentes en las instrucciones de Maasau’u.
Su próximo intento fue el miedo. Formaron una fuerza policial que consistía en parte de cierta gente que había sido tentada por sus ofertas y les habían entregado armas. Nos amenazaron con arrestarnos y llevarnos a prisión, pero todavía nos mantuvimos firmes. Las amenazas de arresto y cárcel fueron puestas en práctica. Los habitantes de las villas entraron en pánico y los más débiles comenzaron a someterse. En Oraibi, el liderazgo de nuestra villa cayó cuando Loloma (el Clan del Oso) hizo un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos.
Nosotros, los que todavía teníamos fe en Maasau’u, incluyendo los principales sacerdotes de los órdenes religiosos, se juntaron y rechazaron la propuesta de Kikmongwi de someterse. Nos sentamos juntos y fumamos y rezamos para que fuéramos lo suficientemente valientes como para mantener nuestra posición. Sacamos las tablas de piedra y las estudiamos en cada detalle, Cuidadosamente revisamos el mapa del camino escrito en la piedra cerca de nuestra villa. Este es el plan que siempre debemos seguir, ya que está en orden y completo. Reconocimos que el Clan del Fuego (es decir, mi padre, Yukiuma) debía liderar, ya que su símbolo, el de Maasau’u, está a la derecha de la caña y mira hacia fuera. También interpretamos que, ya que nuestra forma de vida había sido contaminada, debíamos mudarnos a un nuevo lugar donde fuéramos capaces de continuar el camino sin interferencias, y poder así continuar con nuestros ritos ceremoniales para todos los seres.
Fumamos y rezamos de nuevo, y reconsideramos que esta villa, Oraibi, era nuestra villa madre. Todos nuestros sagrados altares están arraigados aquí y no debían ser desatendidos. Sabíamos que el camino era difícil, con muchos obstáculos. Sabíamos que seguiríamos siendo molestados por los recién llegados, y que todavía teníamos que soportar todas las pruebas de debilidad, por lo que estuvimos de acuerdo en quedarnos.
Los problemas comenzaron. El gobierno quiso que todos los niños Hopi fueran colocados en escuelas. Dijeron que sería bueno para nosotros, pero nosotros sabíamos que esto “bueno” sólo sería superficial, y que lo que había debajo destruiría la vida cultural de los Hopi. Puede que ellos creyeran que con una educación los niños fueran capaces de ayudar a los viejos, pero sabíamos que eso no era así, ya que aprenderían a pensar como los hombres blancos, por lo que nunca ayudarían a los viejos. En cambio, serían adoctrinados y incitados a volverse en contra nuestra, como lo están haciendo realmente hoy. Con el objeto de estar bien, de acuerdo a las instrucciones del Gran Espíritu, nos opusimos a mandar a los niños a las escuelas.
Así es que cada semana ellos mandaban policías, muchos de ellos. Ellos rodeaban las villas y cazaban los niños en edad escolar. No podíamos estar felices, ya que esperábamos tener problemas cada día. Los padres que se negaban a cooperar eran arrestados y mandados a prisión. Nos impusieron cosas inhumanas, hambruna, insultos y humillación para someternos. Aun así, más de la mitad de los líderes de los clanes y las sociedades religiosas se negaron a aceptar algo que viniera del gobierno. Por esta razón los que se habían sometido se burlaron de nosotros y nos trataron como parias. Finalmente, ellos mismos decidieron hacer algo con nosotros, ya que les impedíamos conseguir ciertos favores del gobierno.
Esto ocurrió cuando el sucesor de Loloma, Tewaquaptewa se convirtió en el jefe de Oraibi. Bajo su liderazgo fue que se registró el triste suceso de la expulsión de los Hopi fieles de Oraibi. Como éramos “hostiles”, tal como nos llamaron los misioneros y los empleados gobierno, y nos oponíamos a seguir sus deseos y aceptar la forma de vida de los blancos, él decidió expulsarnos en masa. Pensó que sin nuestra interferencia podría disfrutar mejor de las cosas buenas ofrecidas por los Bahanna.
LOS HOPI FIELES EXPULSADOS DE ORAIBI
El 7 de septiembre de 1.906, al mando del mismo jefe Tewaquaptewa, entraron en la casa donde estábamos discutiendo las profecías y nos echaron fuera. No nos resistimos hasta que nos mostraron sus rifles y armas, y comenzaron a golpearnos. Entonces nos resistimos hasta el punto de defendernos de que nos lastimaran. Yo estaba “muerto”, y sangrando, mi sangre fluyó dentro de la Madre Tierra, una señal profética de que el Purificador vendría en siete días y que debíamos por eso abandonar Oraibi. Cuando regresé a la vida, toda mi gente se había juntado para irse. Mi padre, Yukiuma, fue elegido para ser el líder. Las mujeres y los niños, con pocas pertenencias en sus espaldas, un poco de comida y sin calzado, estaban preparados para partir. Algunos trataron de volver a sus casas para tratar de rescatar algo más de valor, o más comida, pero eran regresados. -En el Libro de los Hopi (The Book of Hopi) se decía que nos permitieron volver por nuestras pertenencias, pero no fue cierto. Ese libro no es preciso-. Luego de haber salido, supimos que nuestras casas habían sido saqueadas, nuestros caballos soltados en nuestros campos y comido nuestras plantaciones, que estaban listas para ser cosechadas.
Por lo tanto, tuvimos que migrar una vez más para encontrar una nueva casa, dejando atrás un mundo corrompido con confusión. Buscamos de empezar una nueva vida, llevar a cabo los ciclos de ceremonias, y preservar nuestra forma de vida sin interferencias, pero ahora sabemos que aquello era un sueño trunco, ya que la interferencia ha continuado hasta nuestros días.
LA FUNDACION DE LA VILLA DE HOTEVILLA
La villa de Hotevilla fue establecida con un solo propósito, el de mantenerse firmemente bajo las instrucciones del Gran Espíritu y cumplir con las profecías hasta el final. Fue establecida por la buena gente, gente de un-solo-corazón que realmente vivían esas instrucciones. El agua era abundante, lo mismo que la madera, con la que construimos refugios temporarios en los que se suponía íbamos a sobrevivir a través del frío invierno con muy pocas frazadas. La comida era escasa, pero nos la arreglamos para vivir de la tierra cazando animales y recogiendo verduras. Estábamos juntos en unidad, pero seríamos divididos en dos de nuevo, debido a la extrema presión del exterior.
ATAQUES RENOVADOS
Todavía nuestras huellas no se habían borrado de Oraibi, cuando una mañana temprano nos encontramos rodeados por tropas de gobierno. A toda la gente, incluyendo los niños, les fue ordenado marchar 6 millas hasta un lugar debajo de Oraibi. Desde allí todos los hombres fueron conducidos en una marcha de 40 millas a la Agencia Militar de los Estados Unidos en Keams Canyon (Cañón de Keams), donde fueron puestos en prisión por alrededor de un año y medio, por no haber aceptado la generosa oferta de la educación de nuestras hijos, entre otras cosas.
La primer cosa que nos ordenaron hacer, fue la de firmar papeles. Nos rehusamos. Entonces nos encerraron bajo llave dentro de un edificio, sin comida y con muy poca agua por varios días hasta que estuvimos muy hambrientos. Entonces trataron de nuevo a inducirnos a firmar papeles, prometiéndonos que nos alimentarían y nos dejarían ir, pero nos rehusamos de nuevo. Trataron con otros engaños para hacernos firmar, pero nos negamos en cada oportunidad. Entonces nos llevaron a la herrería, donde nos remacharon grilletes y cadenas en nuestras piernas, y nos juntaron de a dos. De esta forma fuimos forzados a trabajar en una cuadrilla de caminos por largas horas cada día, trabajando peligrosamente con dinamita en profundos acantilados de piedra cerca de la agencia. Ese camino es ahora la fundación de la ruta que todavía usamos hoy.
A la noche éramos atados en grupos de seis por medio de cadenas largas. Para hacer mejor la tortura, le agregaban jabón a la comida, que nos hacía enfermar del estómago. Cuando uno de los hombres tenía que ir al retrete, los seis tenían que acompañarlo. Todo el tiempo, para aquellos que se debilitaran, existía la oportunidad de firmar ciertos papeles. Durante este período, a mi padre, Yukiuma, lo tenían prisionero en otra parte (Alcatraz) por lo que yo hacía de líder.
Mientras estuvimos en prisión, sólo las mujeres y los niños, y puede que algunos viejos, les fue permitido dejar el lugar. Tenían poca comida, pero milagrosamente ese invierno hubieron muchos conejos y animales salvajes para cazar, y de esa manera pudieron sobrevivir el duro invierno con esa dieta de carne. Fue muy difícil mientras los hombres no estaban. Los viejos solían hablar de ello. Las mujeres mismas tenían que juntar la leña. Mi madre me solía contar formaban grupos de cacería y hacían que los perros las ayudaran. Teníamos una pequeña manada de ovejas que ellas cuidaron mientras estuvimos presos. Durante la época de cultivo, ellas plantaron y cuidaron de los cultivos, e hicieron todo el trabajo que normalmente hacen los hombres, para sobrevivir.
LA RUPTURA CONTINUA TODAVÍA
Durante este período un grupo liderados por Kawonumptewa (Clan de la Arena), temiendo aun peor presión del gobierno, retornó a Oraibi para seguir al jefe Tewaquaptewa y aceptar las costumbres del hombre blanco, pero fueron rechazados y expulsados. Se establecieron como a tres kilómetros de Hotevilla, donde fundaron la villa de Bacavi. Al no ser capaces de tener éxito, le pidieron ayuda a la agencia del gobierno, quienes felizmente les proveyeron cosas tales como materiales de construcción. Ahora ellos aceptan casi completamente la forma de vida del hombre blanco, junto con su religión. De acuerdo con las leyes del Gran Espíritu, ellos son ahora gente sin tierra. Su único patrimonio son sus moradas. Pero a través de ellos es que la agencia consiguió el permiso que sirvió de muestra para construir una escuela en la tierra de Hotevilla, y apoyados por la agencia se apropiaron de tierras de la gente de Hotevilla. También es a través de ellos que el gobierno ha construido una torre de agua en tierra de Hotevilla, que suministra agua corriente a la escuela y a la villa de Bacavi, mientras que les quita el suministro a la gente de Hotevilla. La mayoría de la gente de Hotevilla se rehusó a utilizar agua de esa torre. Muchos de los problemas creados por los Bacavi todavía existen hoy. Puedo recordar mucho más de lo que espero saldrá a la luz.
Hoy enfrentamos el peligro de poder perder nuestra tierra completamente. A través de la influencia del gobierno de los Estados Unidos, alguna gente con sangre Hopi ha organizado lo que ellos le llaman “Concejo Tribal Hopi” (Hopi Tribal Council), con un modelo de acuerdo al plan ideado por el gobierno, y con el propósito de negociar directamente con el gobierno y la actividad privada. Ellos proclaman actuar por el interés de los Hopi, a pesar de ignorar los líderes tradicionales existentes y representar una pequeña minoría de gente de sangre Hopi. Grandes áreas de nuestra tierra han sido cedidas en contratos de “leasing”, y este grupo está aceptando ahora una compensación de la “Comisión de Reclamos Indígenas” (Indian Claims Comission) por el uso de casi 18.000.000 de hectáreas de tierra Hopi. Hemos protestado toda estas acciones, pero sin éxito.
Ahora este Concejo se ha formado ilegalmente, aun de acuerdo a las leyes del hombre blanco. Nosotros los líderes tradicionales lo hemos desaprobado y protestado desde el principio. Contrariamente, ellos se han organizado y han sido reconocidos por el gobierno de los Estados Unidos con el propósito de disfrazar sus malas acciones al mundo externo. No tenemos representantes en esta organización, ni estamos legalmente sujetos a sus regulaciones y programas. Los Hopi somos una nación soberana independiente, por la ley del Gran Espíritu, pero el gobierno de los Estados Unidos no quiere reconocer a los líderes aborígenes de esta tierra. En cambio, reconoce solamente lo que ellos mismos han creado con nuestros hijos de manera tal de llevar a cabo su plan de reclamar toda nuestra tierra.
Por ello, ahora enfrentamos la mayor amenaza de todas, la pérdida real de nuestras plantaciones de maíz y jardines, nuestros animales y animales salvajes, y nuestra provisión de agua natural, que pondría fin a la forma de vida Hopi. Urgidos por el Departamento del Interior de los Estados Unidos, el Concejo Tribal ha firmado varios contratos de “leasing” con una empresa privada de afuera, la “Compañía Carbonífera Peabody” (Peabody Coal Company), permitiéndoles explorar nuestra tierra en busca de depósitos de carbón mineral, y destripar las mesetas sagradas, vendiendo el carbón a varias empresas de energía grandes. Esto es parte de un proyecto ideado para traer industria pesada a nuestra área en contra de nuestra voluntad. Sabemos que todo esto contaminará los campos y tierras de pastoreo, y hará que se vayan los animales silvestres. Gran cantidad de agua será bombeada desde debajo de nuestra tierra desierta y será usada para empujar el carbón a las plantas de energía en otro estado (Nevada). La pérdida de esta agua afectará nuestras huertas, así como también las áreas de pastura de nuestros animales. Esto también amenaza nuestras sagradas vertientes, nuestra única fuente de agua, de la que hemos dependido por siglos.
Nosotros los Hopi sabíamos que todo esto ocurriría, porque este es el Plan Universal. Fue planeado por el Gran Espíritu y el Creador que cuando el hombre blanco viniera, nos ofrecería muchas cosas. Si aceptáramos esas cosas ofrecidas por el gobierno, eso sería la condena de la nación Hopi. Hopi es el origen de sangre de este continente, mientras que otros lo son de otros continentes. Por ello, si el Hopi es condenado a muerte, el mundo entero será destruido. Esto lo sabemos, porque lo mismo ocurrió en el otro mundo. Por ello, si queremos sobrevivir, debemos volver a vivir en la forma en que lo hacíamos al principio, de una forma pacífica, y aceptar todo lo que el Creador nos ha provisto para seguir.
Las leyes del blanco son muchas, pero la mía es una. Las de ellos están todas apiladas. Muchas personas las han hecho, y muchas de ellas son hechas todos los días. Pero la mía es solamente la del Creador, una sola. Y ninguna hecha por el hombre he de seguir, porque es siempre cambiante y condenará a mi pueblo.
Sabemos que cuando el momento llegue, los Hopi serán reducidos a tal vez una, dos o tres personas. Si puede resistir la presión que está en contra de la tradición, el mundo podría sobrevivir de la destrucción. Estamos en la etapa en la que debemos permanecer solos, libres de los elementos impuros. Debo continuar guiando a mi gente por la senda que el Gran Espíritu nos hizo para viajar a través. No desprecio a nadie. Todos aquellos que sean leales y confíen en las enseñanzas del Gran Espíritu, están en libertad de seguir el mismo camino. Enfrentaremos muchos obstáculos a lo largo del camino. La forma pacífica de vivir puede ser llevada a cabo solamente por gente de gran coraje, y por la purificación de todas las criaturas vivientes. Las enfermedades de la Madre Tierra tienen que ser curadas.
Como decimos, los Hopi fueron la primer gente creada. Ellos deben curar las enfermedades de los descendientes de su propia sangre, de manera que todo se vuelva pacífico naturalmente, por la voluntad del Creador. Él curará al mundo. Pero ahora los Hopi han sido lastimados. Para nosotros este es un signo de que el mundo está en problemas. Por todo el mundo la gente confundida ha estado peleando, y esto se pondrá peor. Sólo a través de la purificación de los Hopi es que se acabarán los problemas aquí en esta tierra. No hemos sufrido todo estas penurias y castigo por nada. Vivimos bajo estas profecías y enseñanzas, y no importa qué ocurra, no desistiremos bajo ninguna presión de nadie.
Sabemos que cierta gente está encargada de traer la Purificación. Es el Plan Universal desde el principio de la creación, y ahora los esperamos para que nos traigan la purificación. Está en las escrituras en piedra alrededor del mundo, en diferentes continentes. Estaremos juntos si la gente de todo el mundo lo conoce. Por ello, nosotros le rogamos esparcir esta palabra así la gente la conoce, y los que hayan sido encomendados se apurarán con su tarea, de purificar a los Hopi y de deshacerse de aquellos que empañan nuestra forma de vivir.
He hablado. Deseo que este mensaje viaje a los cuatro rincones de esta tierra y a través de las grandes aguas donde la gente de comprensión pueda considerar estas palabras como de sabiduría y conocimiento. Esto es lo que deseo. La gente puede tener diferentes opiniones de las cosas, pero por la naturaleza de las creencias en las que se basan los Hopi, espero que por lo menos uno esté de acuerdo, puede que aun dos. Si tres están de acuerdo serán valiosas muchas arrugas.
Yo estoy por siempre mirando y rezando al este, al sol naciente, para que mi verdadero hermano blanco vuelva y purifique a los Hopi. Mi padre Yukiuma, solía decirme que sería el que asumiría como líder en ese momento, porque pertenezco al Clan del Sol, el padre de todas las gentes de la tierra. Me dijo que no renunciara, porque soy el primero. El Sol es el padre de todas las cosas vivas en la tierra. Por eso no cedido. Espero que ustedes entenderán lo que estoy tratando de decirles.
Yo soy el Sol, el padre. Con mi calor todas las cosas son creadas. Ustedes son mis hijos, y estoy muy preocupado por ustedes. Los abrazo para protegerlos de ser lastimados, pero mi corazón está muy triste de ver que abandonan mis brazos protectores y se destruyen entre ustedes. Desde el pecho de su madre, la Tierra, recibirán su nutrición, pero Ella está seriamente enferma como para darles alimentos puros. ¿Qué es lo que pasará? ¿Elevarán el corazón de su padre? ¿Curarán las enfermedades de su madre? ¿O ustedes nos abandonarán y dejarán con tristeza, para que seamos liberados a la suerte? No quisiera que esta palabra sea destruida. Si este mundo es salvado, todos se salvarán, y quienquiera no ceda completará este plan con nosotros, de manera que todos estaremos felices en el Camino de la Paz.
La gente en todas partes debe dar a los Hopi su más seria consideración, a nuestras profecías, enseñanzas, y celebración de ceremonias, ya que si los Hopi fracasan, esto disparará la destrucción del mundo y toda la humanidad.
He hablado por boca del Creador. Pueda el Gran Espíritu guiarlos en la senda correcta.
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